Menta con Frutilla

Se veían tan lindos juntos, siempre riendo, siempre jugando, siempre besándose, hasta que llego ella, si ella, la perra mas perra de todas y no encontró nada mejor que meterse entre medio.

Era un día normal para la pareja feliz, estaban tomando helado en la plaza de las palmeras, ella tomaba uno de menta con frutilla y el uno de piña, estaban haciendo planes a futuro, de hecho ella estaba por decirle que esperaba un hijo de él, que por cierto la traía muy feliz. Mientras se miraban oyeron un grito:

¡Ignacio! , Ignacio volteó para ver quien lo llamaba, al ver a esa mujer no lo podía creer, era su primera novia, la abrazó con tanto placer que Consuelo, su actual novia quedó pasmada y con un nudo en la garganta, creo que de rabia. Se soltaron por fin, después de unos 5 minutos, se miraron, reían con unos ojos brillantes de amor que hasta él que no entendía nada de la historia, pensaría que se amaban.

Luego Ignacio, se percato de lo que estaba haciendo y la soltó bruscamente, le presento a Consuelo:

-Bueno te presento a mi novia, Consuelo.

-Hola Consuelo, me alegro que estés con este hombre. Aunque me alegraría más si estuviera conmigo, jajajaja, son bromas mujer.

Consuelo sólo la miraba con una expresión de odio infinito, mientras él seguía baboso por Sofía su ex novia, le preguntó que andaba haciendo por estos lados ya que la última vez que estuvieron juntos ella iba rumbo a Francia, por cierto fue por ese motivo que decidieron terminar su relación.

-Bueno volví porque extrañaba Chile, más que todo por la gente, ya logre todo lo que quería de Francia ¿y tú? ¿Tan rápido me olvidaste? Jajaja

Inmediatamente Consuelo se dio cuenta que no tenia nada que hacer ahí, se sentía como una extraña frente a dos novios. Triste, con rabia y desaliento, se fue a su hogar, no podía creer que el hombre que hace unas horas atrás le juraba amor eterno, incondicionalidad y todas esas cosas patéticas, la había cambiado en tan sólo cinco segundos. Pero su mural y con cada foto recordaba cada segundo de los 5 años que ya llevaba con Ignacio, en cada una de ellas menos encontraba concordancia.

Pasaron días después de este suceso y ella nada supo de Ignacio, pasaron meses Y jamás una llamada una carta, nada.

Mientras ella ya llevaba consigo un hijo de él ya iba para los siete meses, un día decidió ir a dar una vuelta, caminando estaba cuando de pronto sintió una voz conocida detrás de ella, una voz que decía:

- ¡mañana es el gran día amor! ¡por fin nos casaremos!

- Sí, estuve esperándote cinco años y no me arrepiento

Consuelo se volteó e Ignacio la miró pero la ignoró, como si nunca la hubiera conocido. Ni siquiera se percató de sus siete meses.

Sin reparos Consuelo se decidió por enfrentar todo el sufrimiento que este tipo le había causado. Lo llamó a su casa, y le dijo:

- Creo que estoy muy gorda debe ser por eso que hoy no me reconociste, ¿me recuerdas? Soy consuelo.

- Ah sí, hola tanto tiempo ¿cómo estas? No recuerdo haberte visto hoy.

- Necesito que vengas a verme urgente.

Lo esperó con ansias toda la tarde, estaba contenta, pero seguiría con su plan, había preparado todo tan minuciosamente.

TocToc, sonó la puerta, miró por el ojo mágico de la puerta y era él.

Lo hizo pasar y de frontón le puso todos los recuerdos en su cara, mientras los miraba le caían lagrima de los ojos, después lo llevo a la cama, y le, puso un vhs, más lloró al ver la ecografía de su hijo.

La miró y se arrodilló, le pidió mil veces perdón, ella reía. Lo miro fijamente y le disparó, entre las cejas, quedó plasmado el sufrimiento que ella sintió durante su abandono, lo dejó debajo de su cama hasta que nació su hijo. Recién ahí lo sacó y fue cortando cada semana, la primera semana le sacó la cabeza y lo dejaba en la basura, mientras el señor de la basura lo echaba al camión ella disfrutaba tanto viendo como lo trituraba, junto con toda la basura.

Posted by Dayana Muñoz 18:50 1 comentarios